Por muchas noches en blanco que una dedique a pensar en su biografia personal
la verdad es que encontrará pocas soluciones,
podrá parchear tal o cual relación
pero al final volverá a pasar lo de siempre
que en un momento dado saltará en pedazos
"porque una es como es y no es facil dejar de serlo para querer a alguien".
Es casi un combate perdido de antemano
Asi que lo mejor que nos podría pasar es que las relaciones tanto sentimentales como amistades vinieran
con fecha de caducidad, como los yogures.
Asi sabríamos de antemano, cual es la fecha del final...
Y no perderiamos el tiempo en inseguridades, sospechas y discusiones.
Nos dedicariamos a disfrutar cada momento hasta la última décima de segundo.
Aunque si lo piensas lo bueno de no tener fecha de caducidad es que nos permite seguir soñando
con que esta vez si, ese yogurt pueda conservarse para siempre.
sábado, 22 de agosto de 2009
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